Según el BOE, el Comité de Política Monetaria (MPC) votó 6 contra 3 para mantener la tasa de interés de referencia en 3,75%. Los mercados anticipaban una votación de 7 contra 2 a favor del congelamiento, pero el número de miembros que abogaban por un aumento subió de 2 a 3. Estos miembros argumentaron que la tasa de interés debería elevarse 0,25 puntos porcentuales a 4%.
Los miembros que propusieron una subida de tasas expresaron su preocupación: "Si la guerra en Irán se prolonga o se amplía, los precios energéticos podrían aumentar, lo que podría derivar en mayores salarios y aumentos en los precios de bienes y servicios". También citaron como factor la persistencia de la inflación en el Reino Unido por encima del objetivo del 2% establecido por el BOE.
Por su parte, la mayoría de los miembros del comité consideraron que no hay señales claras de que el aumento de los precios energéticos se esté trasladando a una inflación generalizada en toda la economía británica. Además, señalaron que el debilitamiento del crecimiento del empleo y los salarios está reduciendo las presiones inflacionarias internas del Reino Unido.
La inflación al consumidor del Reino Unido en junio fue de 2,6%, por encima del objetivo del 2% del BOE. El banco central proyecta que la inflación alcance 3,2% hacia finales de este año, impulsada principalmente por el aumento de los precios energéticos.
Andrew Bailey, gobernador del BOE, reconoció el riesgo de que la situación en Oriente Medio vuelva a presionar la inflación, pero descartó un aumento inminente de tasas. "No interpreten esto como que nos dirigimos hacia un aumento de tasas de interés", afirmó.
* Este artículo ha sido traducido por IA.
