Irán intensifica la presión militar pese al riesgo de escalada; los Guardianes de la Revolución prefieren estado de guerra a paz
El presidente Trump anunció el 1 de agosto, hora local, a través de la red social Truth Social que Irán y otros países de Oriente Medio le han solicitado que suspenda el ataque, afirmando que se ha establecido el marco fundamental para un acuerdo.
"He acordado cancelar el ataque bajo la condición de que podamos llegar rápidamente a un acuerdo por el futuro del mundo y por la supervivencia de un Irán exitoso y próspero", expresó. "Israel también se suma a esta promesa conmigo", añadió.
Trump explicó que el acuerdo propuesto incluye la apertura inmediata y completa del Estrecho de Ormuz y el fin de la amenaza nuclear de Irán.
Sin embargo, más allá de los movimientos de negociación, se detectan cambios claros en la forma de respuesta militar de Irán. Según reportes de la CNN y otros medios internacionales, Irán lanzó múltiples misiles balísticos contra una base militar estadounidense en Jordania el 28 de julio.
El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) declaró: "Irán lanzó por sorpresa múltiples misiles balísticos contra bases estadounidenses en Oriente Medio, y las fuerzas estadounidenses interceptaron exitosamente todos ellos".
Hasta ahora, el enfrentamiento militar entre Estados Unidos e Irán ha seguido un patrón específico: Irán ataca buques mercantes en el Estrecho de Ormuz, Estados Unidos responde con contraataques aéreos, y luego Irán ataca bases militares estadounidenses en la región. Irán ha adoptado una postura reactiva ante los ataques preventivos estadounidenses.
Sin embargo, en esta ocasión Irán atacó primero bases militares estadounidenses en Jordania sin que Estados Unidos hubiera lanzado un ataque previo contra territorio iraní. El ejército estadounidense clasificó este ataque como un "intento de ataque sorpresa".
Medios de comunicación estadounidenses evaluaron que Irán ha roto el relativo cese de hostilidades militar reciente y ha reanudado los enfrentamientos armados, demostrando así su intención de tomar la iniciativa en el conflicto.
La CNN reportó el 30 de julio que Irán consideró que valía la pena intensificar la presión militar a pesar del riesgo de que se reanuden los bombardeos estadounidenses, quienes se encontraban en un breve período de calma.
El Wall Street Journal señaló que esto refleja un cambio fundamental: los Guardianes de la Revolución Islámica (IRGC) de Irán se sienten más cómodos en un estado de guerra prolongado durante varios meses que en una situación de paz, donde estarían expuestos a presiones políticas internas como dificultades económicas y protestas.
Aunque la cancelación del ataque anunciada por Trump reduce inmediatamente la probabilidad de un conflicto militar directo, la presión estadounidense se mantiene en el horizonte. Trump enfatizó: "Estados Unidos está completamente cargado y listo para atacar a Irán con un nivel de poderío militar, fuerza y capacidad que no se ha visto desde la Segunda Guerra Mundial".
* Este artículo ha sido traducido por IA.
