La enfermedad por aire acondicionado se está propagando rápidamente entre la población debido a las continuas olas de calor y noches tropicales, que han aumentado el tiempo de uso de equipos de refrigeración. La exposición a cambios drásticos de temperatura —olas de calor que superan los 35 grados durante el día y ambientes con aire acondicionado a unos 20 grados en interiores— impide que el cuerpo se adapte adecuadamente a estas variaciones.
Expertos advierten que, especialmente alrededor del último período de calor del verano en agosto, cuando la fatiga estival se acumula, es importante diferenciar entre la enfermedad por aire acondicionado, el resfriado común y las enfermedades térmicas para mantener una gestión adecuada de la salud, en lugar de descartar los síntomas como simple cansancio.
A diferencia del resfriado, que es causado por infecciones virales, la enfermedad por aire acondicionado es el resultado de la pérdida de equilibrio del sistema nervioso autónomo provocada por grandes diferencias de temperatura entre espacios interiores y exteriores y la exposición prolongada a aire acondicionado. Aunque presenta síntomas similares al resfriado —dolores de cabeza, fatiga, dolores corporales, indigestión, dolores musculares, secreción nasal y dolor de garganta— la mayoría de los casos se caracterizan por ausencia de fiebre o solo fiebre leve.
El resfriado, en cambio, es causado por infecciones virales y presenta síntomas más evidentes como fiebre, tos y dolor de garganta, además de ser contagioso de persona a persona. Si los síntomas persisten durante un período prolongado o van acompañados de fiebre alta, se debe sospechar que no se trata de la enfermedad por aire acondicionado sino de un resfriado u otra afección.
Los expertos recomiendan mantener la diferencia de temperatura entre espacios interiores y exteriores dentro de 5 a 8 grados como la medida más importante para prevenir la enfermedad por aire acondicionado. También es beneficioso evitar que el aire del acondicionador incida directamente sobre el cuerpo y utilizar prendas ligeras o mantas para proteger la temperatura corporal.
Es importante limpiar periódicamente los filtros del aire acondicionado, ya que la proliferación de bacterias puede agravar los síntomas respiratorios. Cuando se permanece en espacios interiores durante períodos prolongados, se recomienda ventilar cada 1 o 2 horas y realizar estiramientos ligeros ocasionales para favorecer la circulación sanguínea.
Las noches tropicales, que interrumpen el sueño nocturno, son otro factor representativo que amenaza la salud durante el verano. La falta de sueño suficiente puede reducir la inmunidad y provocar disminución de la concentración y fatiga severa.
Durante las noches tropicales, se recomienda bajar la temperatura interior una hora antes de acostarse usando aire acondicionado y luego mantener una temperatura de 26 a 28 grados al dormir, o utilizar la función de temporizador. Si se usa un ventilador, es preferible aprovechar la función de rotación en lugar de dirigir el aire directamente hacia el cuerpo.
Antes de dormir, es importante evitar el consumo excesivo de alcohol y cafeína, y una ducha con agua tibia ayuda a reducir la temperatura corporal. Sin embargo, las duchas con agua helada pueden contraer los vasos sanguíneos y obstaculizar la regulación de la temperatura corporal, por lo que deben evitarse.
La prevención de enfermedades térmicas es esencial durante las horas del día cuando persisten las olas de calor. Se debe beber agua frecuentemente incluso sin sentir sed, y es recomendable reducir las actividades al aire libre entre las 11 de la mañana y las 5 de la tarde. Si aparecen síntomas como mareos, náuseas, dolores de cabeza intensos o pérdida de conciencia, es necesario trasladarse de inmediato a un lugar fresco, consumir suficientes líquidos y, si es necesario, buscar atención médica.
Los expertos subrayan que "la enfermedad por aire acondicionado, las noches tropicales y las enfermedades térmicas pueden prevenirse en gran medida solo con cambios en los hábitos de vida" y enfatizan que "es importante no confiarse aunque el calor disminuya un poco después del último período de calor del verano, e implementar consistentemente normas básicas de salud como dormir regularmente, mantenerse hidratado y gestionar adecuadamente el aire acondicionado".
* Este artículo ha sido traducido por IA.
