Islandia ha abandonado las negociaciones de adhesión a la Unión Europea tras un referéndum en el que la oposición alcanzó más del 50 por ciento de los votos.
Según la cadena pública islandesa RUV, con el escrutinio completado en los seis distritos electorales, el rechazo llegó al 52,8 por ciento, mientras que el apoyo fue del 47,2 por ciento. Un total de 225.000 ciudadanos participaron en la votación, lo que representa una participación del 82,5 por ciento.
Durante el recuento inicial, los votos a favor mostraban una leve ventaja. Sin embargo, conforme se contabilizaron los votos de las zonas rurales, la posición contraria se invirtió y consolidó su victoria aumentando la diferencia. En la capital, Reikiavik, el voto favorable fue mayoritario, aunque la participación alcanzó solo el 60 por ciento aproximadamente, mientras que en los distritos rurales donde predominó la oposición se registraron índices de participación superiores al 80 por ciento.
El referéndum fue impulsado por el gobierno que asumió funciones en 2024, el cual se había comprometido a reabrir las negociaciones de adhesión a la UE. El gobierno argumentaba que, en el contexto de inestabilidad internacional derivada de la guerra en Ucrania y las presiones de Estados Unidos respecto a Groenlandia, la Unión Europea podría actuar como una garantía de seguridad y estabilidad económica.
Por su parte, el sector opositor advirtió que la adhesión a la UE implicaría transferir parcialmente la potestad legislativa y regulatoria a Bruselas, debilitando la soberanía nacional y limitando la capacidad de decisión autónoma sobre la pesca, sector clave de la economía islandesa. Asimismo, el análisis indica que la opinión contraria fue reforzada por la percepción generalizada de que Islandia, que mantiene uno de los ingresos per cápita más altos del mundo y la más alta calidad de vida, no tiene necesidad imperativa de integrarse en la Unión Europea.
* Este artículo ha sido traducido por IA.
