Inicialmente, China había propuesto acompañar al presidente Xi con una gran delegación de empresarios. Según reportes de Reuters, se mencionó a ejecutivos de empresas como BYD (比亞迪), CATL (Ningde Times, 寧德時代), Xiaomi (小米), Guoxuan (國軒), Hisense (海信), Wanxiang Group (萬向), Banco de China y COFCO (Zhongliang Group, 中糧). Este movimiento respondía, en parte, a que Estados Unidos había acompañado al presidente Trump con una importante delegación de empresarios estadounidenses durante su visita a China en mayo.
Sin embargo, durante la cumbre en la Casa Blanca y la cena de Estado del 24 de septiembre, los empresarios chinos no aparecieron como delegados oficiales. De acuerdo con el South China Morning Post (SCMP), algunos empresarios chinos llegaron a Washington con visas estadounidenses de forma individual, pero no viajaron en el avión oficial del presidente Xi ni participaron en su comitiva formal. Tampoco asistieron a la cena de Estado. Por el contrario, ejecutivos estadounidenses destacados como Tim Cook, CEO de Apple, y Jensen Huang, CEO de Nvidia, sí asistieron a la cena de Estado con el presidente chino.
El principal obstáculo parece haber sido las negociaciones sobre inversión bilateral. Ambos países habían acordado en la cumbre de mayo establecer una Junta de Inversiones para discutir inversiones chinas en Estados Unidos, pero las negociaciones no avanzaron posteriormente. Según el SCMP, Estados Unidos y China no lograron cerrar las brechas sobre qué empresas chinas podrían invertir en el país y bajo qué condiciones, lo que afectó los planes de enviar una delegación empresarial.
Para llevar una delegación empresarial a una cumbre presidencial se requieren resultados económicos visibles, como contratos de inversión o acuerdos de compra de gran envergadura. Sin embargo, con las negociaciones de inversión estancadas, trasladar a empresarios chinos a Washington sin perspectivas de lograr avances concretos habría resultado contraproducente.
Además, algunas de las empresas mencionadas enfrentan restricciones estadounidenses. BYD y CATL son reconocidas en Estados Unidos como símbolos de la competitividad industrial y tecnológica de China, pero el Departamento de Defensa de Estados Unidos las incluyó en junio en su lista de empresas vinculadas al ejército chino. El Banco de China, por su parte, ha sido mencionado en relación con las sanciones estadounidenses contra Irán. Por esta razón, analistas señalan que el gobierno estadounidense no deseaba que empresas que considera vinculadas al ejército chino aparecieran como parte de una delegación comercial oficial.
En conclusión, aunque China buscaba impulsar la diplomacia económica mediante el envío de una delegación empresarial, el estancamiento en las negociaciones de inversión bilateral impidió su concreción. Solo el presidente Xi y altos funcionarios chinos comparecieron en Washington. Este fracaso en la delegación empresarial revela que, más allá de cualquier mejora en las relaciones entre los máximos líderes de ambos países, persisten barreras significativas entre Estados Unidos y China.
* Este artículo ha sido traducido por IA.
