La seguridad alimentaria no es simplemente un asunto de asegurar alimentos para hoy o mañana. Significa tener la capacidad de mantener la producción y el suministro incluso en tiempos de crisis como guerras, desastres naturales, restricciones a la exportación o interrupciones logísticas. Si bien es importante adquirir eficientemente los alimentos necesarios en el mercado internacional, es aún más urgente contar con una base de producción nacional que no se tambalee ante impactos externos. El impacto que la guerra entre Rusia y Ucrania de 2022 tuvo sobre los precios mundiales de cereales y la disponibilidad de materias primas para piensos lo demuestra. En 2017, Qatar vio interrumpido su suministro de productos lácteos importados debido a un conflicto diplomático, lo que obligó al país a transportar ganado lechero por vía aérea para establecer su base de producción lechera. El valor de los recursos genéticos, que constituyen la base de esa capacidad productiva, se reveló únicamente ante tales situaciones críticas.
En la ganadería, el punto de partida de esa base productiva son los recursos genéticos del ganado. Estos recursos incluyen no solo los animales vivos, sino también el semen, óvulos, embriones, células somáticas y ADN, así como las características y la información genética identificadas en tales materiales. Las razas locales formadas durante siglos en nuestro territorio, como el cerdo criollo, la gallina criolla y la cabra criolla, y las razas adaptadas regionalmente que han sido importadas del extranjero y criadas selectivamente durante largos períodos para adaptarse a nuestro ambiente, representan todos los activos genéticos que la ganadería futura puede utilizar. La mejora genética no comienza de la nada. Tanto la ganadería sostenible como la mejora de ejemplares de cría dependen, en última instancia, de cuántos materiales genéticos diversos tengamos a nuestro alcance.
Los recursos genéticos del ganado son materiales de cría para adaptar y responder a cambios climáticos, transformaciones en el ambiente ganadero y cambios en las pautas de consumo. Características como la resistencia a enfermedades, la capacidad reproductiva, la rusticidad, la eficiencia de aprovechamiento del alimento y la adaptabilidad ambiental no pueden desarrollarse en corto tiempo. Aunque la tecnología avance en selección genómica y edición genética, la diversidad genética que sirve como punto de partida debe existir en algún lugar. Por esa razón es necesario preservar por anticipado recursos que ya posean tales características. Además, los recursos genéticos del ganado representan el último recurso para revitalizar razas o líneas que desaparecieron debido a enfermedades ganaderas, desastres o guerras. El semen congelado, embriones, células somáticas y la información genética acumulada constituyen la base para restaurar o reconstruir recursos perdidos.
El valor de los recursos genéticos del ganado no se limita a la producción de productos ganaderos. Las características fisiológicas, inmunológicas y metabólicas del ganado pueden conducir a investigaciones sobre resistencia a enfermedades, así como a investigaciones en biotecnología y medicina. Asimismo, cuando se combinan los animales con la terapia animal, ocio, educación y contenidos de cultura tradicional, se convierten en activos de fusión que conectan la agricultura, la cultura y el turismo. Preservar los recursos genéticos del ganado no se limita a proteger razas del pasado. Significa dejar espacio para que las industrias futuras puedan utilizarlos.
Corea del Sur preserva y gestiona los recursos genéticos del ganado a nivel nacional de conformidad con la "Ley de Preservación, Gestión y Uso de Recursos Biológicos Agrícolas". El Instituto Nacional de Ciencia Animal, como institución responsable, realiza tareas de descubrimiento y recopilación, evaluación de características, preservación e informatización, siendo el Centro de Recursos Genéticos del Ganado el responsable de estas actividades. Instituciones de investigación ganadera regional y universidades actúan como organizaciones gestoras que preservan y multiplican tanto animales vivos como recursos congelados, apoyando el sistema nacional de preservación.
A partir de 2026, Corea del Sur ha registrado 184 razas y líneas en 22 especies de animales en el Sistema de Información sobre Diversidad Animal (DAD-IS) de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). El registro en DAD-IS implica documentar en el sistema de información internacional el nombre de nuestros recursos, su situación actual, características e información de gestión. Va más allá de un simple registro de datos; representa el proceso mediante el cual un país da a conocer a la comunidad internacional la existencia y el valor de los recursos genéticos del ganado que ha preservado y gestionado, y sienta las bases para asegurar la soberanía sobre sus recursos. Los recursos documentados internacionalmente se convierten en una base de evidencia pública que permite explicar posteriormente su especificidad, historial de gestión y valor de utilización. El registro no puede hacerse de un día para otro. Por eso es necesario continuar constantemente con el descubrimiento y registro de nuevos recursos.
El desafío futuro no reside únicamente en aumentar los logros de registro. Es también necesario abordar la tarea de hacer que los recursos preservados se utilicen realmente en la mejora, la investigación y las aplicaciones industriales. Los recursos genéticos del ganado a nivel nacional son activos estratégicos que permiten mantener la producción ganadera incluso en tiempos de crisis y proporcionan opciones para responder a cambios futuros. El descubrimiento, registro y preservación de hoy serán la fuerza que proteja nuestra seguridad alimentaria, nuestra biodiversidad y nuestra soberanía sobre los recursos.
* Este artículo ha sido traducido por IA.
