UEFA advierte con boicot y confederaciones se oponen al proyecto
Infantino promete reunificar al fútbol tras el retroceso
La Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) ha retirado completamente su plan de captar inversión privada de 20.000 millones de dólares (aproximadamente 27,7 billones de wones) para el Mundial de Fútbol. La decisión llega tras múltiples advertencias de boicot de la Unión de Federaciones Europeas de Fútbol (UEFA) y la oposición de confederaciones futbolísticas de todo el mundo, así como críticas desde el interior de la propia FIFA.
Según informó CNN el 1 de agosto (hora local), el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, emitió un comunicado en el que afirmó: "Tras escuchar atentamente todas las opiniones, ha quedado claro que este proyecto está generando división en el fútbol mundial. Como no se alinea con nuestros objetivos originales, hemos decidido no seguir adelante con la propuesta".
La FIFA había anunciado el 29 de julio el establecimiento de una filial separada con participación de capital privado denominada "FIFA Forward Enterprise (FFE)", encargada de gestionar los derechos comerciales y operacionales de futuros Mundiales. El plan contemplaba la venta de aproximadamente el 20% de las participaciones de FFE a inversores privados, con un monto total de inversión de 20.000 millones de dólares.
La FIFA argumentaba que los fondos obtenidos serían reinvertidos en el desarrollo del fútbol mundial. Sin embargo, el sector futbolístico expresó preocupaciones significativas sobre la comercialización excesiva del Mundial y el riesgo de comprometer la independencia en la administración del fútbol.
La UEFA fue la confederación que mostró la oposición más firme. Alertó de que el plan de la FIFA amenazaba el "espíritu y la gobernanza" del fútbol, llegando incluso a contemplar la posibilidad de boicotear futuros Mundiales masculinos y femeninos. La Confederación de Fútbol de América del Norte, Central y el Caribe (CONCACAF) y la Confederación Asiática de Fútbol (AFC) también emitieron declaraciones oficiales en contra, aunque sin mencionar un posible boicot.
La resistencia también surgió desde dentro de la estructura de la FIFA. Carlos Cordeiro, asesor principal del presidente Infantino, renunció en protesta por el proyecto, mientras que Kevin Rameur, director de operaciones de la FIFA, criticó públicamente la iniciativa calificándola como "un proyecto de una sola persona".
Infantino declaró: "En los próximos días y semanas, reuniré nuevamente a todos los actores involucrados para continuar el diálogo en busca del bien común del fútbol. Nuestro objetivo es continuar impulsando el crecimiento del fútbol en todo el mundo, incluyendo especialmente a los países que requieren apoyo".
El núcleo de la controversia fue la posible expansión de la influencia de inversores privados. CNN reportó que entre los principales inversores considerados figuraba la firma estadounidense "Thrive Capital", cuyo liderazgo incluía a un pariente del yerno del presidente estadounidense Donald Trump. Desde el sector futbolístico se expresó preocupación por la posibilidad de que los inversores ejercieran influencia en las operaciones del Mundial y en la toma de decisiones para maximizar ganancias.
Tras el retiro del plan por parte de la FIFA, la atención se centra ahora en la Copa Mundial Femenina Sub-20 que inaugura el 5 de septiembre en Polonia y la Copa Mundial Femenina de Brasil en 2027. También existe interés en observar si esta crisis permitirá que la FIFA recupere la confianza del fútbol mundial.
* Este artículo ha sido traducido por IA.
