
Mientras tanto, la provisión de personal docente no ha logrado seguir este ritmo de crecimiento, lo que ha provocado que el número de aulas especiales sobrecargadas en todo el país supere las 1.800, excediendo los límites legales de matrícula (4 estudiantes en preescolar, 6 en primaria y secundaria, y 7 en bachillerato). La situación se agrava especialmente en los niveles educativos superiores, como el bachillerato, donde las condiciones de asignación de docentes se deterioran drásticamente. En las áreas metropolitanas como Gyeonggi e Incheon, la proporción de aulas saturadas ronda el 15%, lo que ha alcanzado un límite crítico en cuanto a desigualdades educativas entre regiones. El derecho a la educación de los estudiantes con discapacidad, explícitamente reconocido por la Constitución y las leyes, está siendo gravemente vulnerado por negligencia estructural del Estado.
Esta deficiencia de infraestructura se traduce directamente en desigualdad educativa. En la era de la transformación digital, la educación en software (SW) e inteligencia artificial (IA) es prácticamente inexistente en la educación especial, provocando brechas regionales de magnitud irreversible. La educación itinerante para estudiantes con discapacidades severas en zonas rurales remotas o sin aulas de educación especial se ha convertido en un sistema deformado donde un único docente circula entre tres o cuatro escuelas y hogares, impidiendo fundamentalmente la implementación de una educación individualizada efectiva.
La causa raíz del problema radica en la lógica rígida de plantilla y presupuesto de los ministerios de Administración y Seguridad y de Planificación y Finanzas. Atrapados en estadísticas generales sobre la disminución de la población en edad escolar, han ignorado el crecimiento acelerado de estudiantes que requieren educación especial, manteniendo congeladas las plantillas docentes. El resultado es un sistema de parches donde se cubren las vacantes con docentes contratados temporalmente y personal auxiliar, lo que ha destruido la continuidad educativa. Los docentes de aula enfrentan una carga excesiva de tareas administrativas, carecen de personal especializado en intervención del comportamiento para manejar crisis impredecibles o riesgos de autolesión e heterolesión en estudiantes con discapacidades severas, y cargan personalmente con el riesgo de lesiones corporales y disputas legales. Además, los prejuicios sociales que ven la educación inclusiva como una mera concesión formal empujan a los docentes al borde del colapso.
El gobierno debe detener ahora mismo los remedios temporales e implementar un plan de emergencia nacional que elimine las contradicciones estructurales del sistema. Para evitar que las medidas se queden en promesas declarativas, debe haber un respaldo administrativo y presupuestario coordinado con un plan de ejecución concreto. Por encima de todo, los ministerios de Administración y de Finanzas deben separar completamente el cálculo de plantilla de maestros de educación especial del sistema general de provisión docente, calcularlo de forma independiente e implementar inmediatamente una "Hoja de Ruta de Provisión de Maestros de Educación Especial a Medio y Largo Plazo" que cubra progresivamente todos los 4.663 docentes que faltan mediante contrataciones permanentes.
Asimismo, para garantizar presupuestos estables, debe crearse una cuenta específica para educación especial dentro del Fondo de Distribución de Finanzas para la Educación Local, o bien legislar la tasa de distribución para garantizar institucionalmente fondos dedicados. Además, deben realizarse nuevas contrataciones a nivel de plantilla legal, expandir significativamente el personal especializado en intervención del comportamiento y los coordinadores de educación especial, y construir una red de seguridad sólida que proteja simultáneamente el derecho a la educación del docente y el derecho al aprendizaje del estudiante.
La educación especial no es bienestar social administrado por lógica presupuestaria, sino una responsabilidad constitucional que debe asumir el Estado. Una sociedad que depende únicamente del sacrificio de maestros de educación especial que permanecen en sus puestos por vocación no tiene futuro. Se requiere que el gobierno tome medidas inmediatas de aumento de personal docente y demuestre decisión política.
* Este artículo ha sido traducido por IA.
